domingo, 18 de octubre de 2015


TEMA 1: Educar y formar en la sociedad de la información y el conocimiento

La ruptura generacional y el cambio cultural




La época que vivimos es llamada de muchas formas: época postindustrial, postmoderna, de la información, de la comunicación, etc. Sea cual sea el nombre que queramos darle, es innegable que la característica más llamativa es la gran cantidad de información a la que tenemos acceso, la cantidad de mensajes que recibimos y enviamos diariamente, y lo poco conscientes que somos de todo esto.

Las TIC han producido una brecha entre las generaciones que conviven en este mundo caótico y cambiante, inestable. Gracias a la metáfora de Marc Prensky sobre los nativos y los inmigrantes tecnológicos me ha sido más fácil entender esta situación.

Distinguimos así dos grandes grupos: los nativos digitales (nacidos a partir de los 90), aquellos que han crecido totalmente sumergidos en este mundo digital, que son autodidactas de estas nuevas tecnologías y se manejan con total comodidad en ellas; y los inmigrantes digitales, este grupo son las generaciones pasadas que parecen encontrarse perdidos en esta era digital, tienen dificultades para adaptarse a estas nuevas herramientas, se han quedado anclados en la época anterior y a simple vista, en general, no son capaces de adaptarse a la nueva. Estos últimos se encuentran en medio del proceso de migración digital.

En mi opinión personal la división social en cuanto al uso, destrezas, habilidades y consumo de las TIC no es tan simple y radical. Por ejemplo, muchos de los nacidos en los 90, incluida yo, no nos consideramos plenamente nativos. Compartimos muchos de los rasgos y características que los definen, pero no hemos crecido rodeados de tantos medios tecnológicos como los niños nacidos a partir del 2000 más o menos. Bien es cierto que crecimos con ese cambio tecnológico, pero por ello mismo nuestro uso y control de las TIC no es comparable al de los niños nacidos hoy en día que con un año ya son capaces de controlar un móvil o una tableta. Estas generaciones si son totalmente nativos digitales, no han vivido otra cosa. De igual modo también existe un sector de la sociedad “marginado” en este mundo, aquellos que ni si quiera han entrado en ese proceso de migración digital, simplemente se han quedado al margen.
Gracias a esto he sido consciente de mi papel en esta era tecnológica, dándome cuenta de la relevancia que tiene y de cómo llega a dividir a la sociedad.

De igual modo que las TIC influyen en la sociedad de esta manera, también influyen en la educación, en la forma de ver la escuela, puesto que, si la sociedad ha cambiado tanto sus formas de ver y entender el mundo, la escuela debe adaptarse a estas transformaciones y no crear una contradicción entre el aprendizaje escolar y la vida social de sus alumnos.

El problema es que adaptarse a este nuevo mundo no es nada fácil, surgen un gran número de dificultades, aspectos a tener en cuenta y obstáculos para los que no tenemos solución a priori.
Una de estas dificultades es el acceso a los recursos tecnológicos por parte de los alumnos, generando un aprendizaje desigual, ya que no todas las familias tienen el mismo poder adquisitivo y algunas no pueden permitirse tener los medios tecnológicos que se les exigen a los niños. Por ello es necesario que, desde la escuela, desde la Administración, se tenga en cuenta esto y se suministre a los niños los medios a los que no puedan acceder por temas económicos. Un claro ejemplo de una buena actuación en este sentido es Finlandia, que ofrece a todos los niños, independientemente del nivel adquisitivo de sus familias, los mismos medios y la misma educación.

Otra principal dificultad es el hecho de cómo aprender a escoger la información correcta. Como hemos dicho, es el momento histórico en el que tenemos acceso a más información, siendo esto incluso un exceso, produciéndose una “borrachera informativa” que a veces nos llega a aturdir. Así pues, es esencial enseñar a los niños a discriminar la información, a ser críticos, como dice Carles Monereo (experto en estrategias de aprendizaje), los niños “más que navegar, naufragan”, escogen la primera opción de búsqueda que encuentran y la copian y pegan. El caso es que no simplemente debemos enseñar a discriminar la información en este sentido, si no que la acción del docente en este mundo, en esta era de la información, va mucho más allá de eso. Es cierto que las generaciones deben aprender a escoger bien la información que se les pide, pero la necesidad social va mucho más allá de eso, ya que si nos quedamos en ese punto no avanzaremos, la escuela seguirá siendo una simple vía de transmisión de conocimiento, como profesionales de la educación debemos enseñar a los niños a pensar, a cuestionarse todo lo que les rodea, a no creer ciegamente en nada de primeras, a ser independientes y cultivar su capacidad crítica, debemos darles las pautas para no sentirse perdidos en este mundo que les ha tocado vivir.


Estas ideas las vemos brevemente expresadas en este mapa conceptual: 


















Para verlo ampliado: https://cmapscloud.ihmc.us:443/rid=1PHC8NNSV-25L0K68-QRVZV


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